SOCIEDAD | EL LEGADO DEL PADRE ANGEL ESTEBAN ROMERO, MEMORIA VIVA DE SAN ROQUE

SOCIEDAD | EL LEGADO DEL PADRE ANGEL ESTEBAN ROMERO, MEMORIA VIVA DE SAN ROQUE

Cada 31 de enero, la memoria del padre Romero se impone en San Roque como una llama encendida en el alma del pueblo. Su figura, de sotana sencilla y palabra firme, sigue presente en la Iglesia San Roque de Montpellier, donde descansan sus restos, pero sobre todo en el corazón de quienes lo conocieron.

Llegó a estas tierras con la vocación de evangelizar y lo hizo durante 48 años, viendo pasar generaciones enteras. Su tarea trascendió lo estrictamente religioso: fue un hombre comprometido con su gente, con su tiempo y con la construcción de una comunidad más fuerte en la fe. No fue solo un testigo de la historia de San Roque, sino un protagonista de ella.

Bajo su impulso, la iglesia que hoy es símbolo de nuestra identidad cobró forma. No solo fue su lugar de servicio, sino también la obra que gestó con esfuerzo y dedicación. Sus homilías, profundas y cercanas, acompañaron a los sanroqueños en momentos de alegría y de dolor, en bautismos y despedidas, en rezos y silencios compartidos.

A 36 años de su partida, su recuerdo sigue intacto. Aquellos que lo vieron caminar las calles del pueblo con su espíritu de pastor aún lo evocan con respeto y cariño. Su legado no se mide en años, sino en la huella que dejó en la fe de San Roque. Porque el padre Ángel Esteban Romero no solo construyó un templo, sino que fortaleció el alma de un pueblo.