PASCUA: ENTRE LA TRAICIÓN Y LA LEALTAD

PASCUA: ENTRE LA TRAICIÓN Y LA LEALTAD

Cada Pascua invita a detenerse. A mirar hacia adentro. A revisar no solo lo que creemos, sino también cómo actuamos.

Porque la historia que atraviesa esta fecha no es solo religiosa. Es profundamente humana.

La traición no quedó en el pasado. No es un hecho aislado ni lejano. Se repite, a veces en silencio, en lo cotidiano. En promesas que no se cumplen, en palabras que faltan cuando más se necesitan, en gestos que lastiman sin hacer ruido.

No siempre tiene un precio. O peor aún, a veces se entrega por muy poco: por conveniencia, por miedo, por encajar, por no incomodar.

Duele más cuando viene de cerca. Cuando quien falla es alguien que conocía nuestras luchas, nuestros miedos, nuestras historias. Alguien que sabía dónde dolía… y aun así eligió hacerlo.

Pero la incomodidad más grande aparece cuando el espejo devuelve otra imagen.

Porque la traición no siempre está afuera.

También se esconde en pequeñas decisiones: cuando se rompe una confianza, cuando se elige el silencio para no involucrarse, cuando se prioriza quedar bien antes que hacer lo correcto.

No hace falta un gran acto. A veces alcanza con no estar.

En ese escenario, la lealtad empieza a valer distinto. Se vuelve escasa, pero también más visible.

No se declama. Se demuestra.

Está en quien se queda cuando todo empuja a irse. En quien cuida lo que se le confía, incluso cuando nadie está mirando. En quien, teniendo la oportunidad de fallar… decide no hacerlo.

Tal vez ahí esté el verdadero mensaje de este tiempo.

No en mirar la historia desde lejos, sino en animarse a vivirla de otra manera. Con más coherencia, con más compromiso, con más humanidad.

Porque en cada gesto, por pequeño que parezca, también se juega qué tipo de personas elegimos ser.

 

------
S.R.H