MÁS DE LA MITAD DE LOS HOGARES SE ENDEUDA PARA COMER Y PAGAR EL ALQUILER
Más del 56% de los hogares argentinos recurrió al endeudamiento en los últimos seis meses para afrontar gastos cotidianos como alimentos, alquiler, tarjetas y otras obligaciones básicas, según un informe del Monitor de Opinión Pública (MOP). El dato más preocupante es que, dentro de ese universo, casi 9 de cada 10 personas ya presenta dificultades para cumplir con esos pagos.
El estudio expuso además que el 83,9% de los consultados considera que su salario no le gana a la inflación y que más de la mitad asegura no llegar al día 20 de cada mes. En ese contexto, el crédito dejó de funcionar como una herramienta para proyectar mejoras y pasó a cubrir urgencias del día a día.
De acuerdo con el relevamiento, los préstamos están hoy concentrados en gastos cotidianos, pago de tarjetas y cancelación de otras deudas. Es decir, no aparecen orientados a generar ingresos futuros, sino a sostener necesidades presentes en medio de la pérdida del poder adquisitivo.
La consultora que elaboró el informe advirtió que esta dinámica refleja un cambio profundo: la deuda ya no opera como un instrumento financiero, sino como un mecanismo de subsistencia. Según explicó, el proceso se repite en cuatro etapas: caída del ingreso real, dificultad para sostener el consumo mensual, recurso al endeudamiento para cubrir esa brecha e incapacidad creciente para pagar.
El trabajo también puso el foco en la desconfianza sobre las estadísticas oficiales. Un 65,8% de los encuestados sostuvo que los datos de inflación publicados por el Indec no reflejan con precisión lo que ocurre en los gastos diarios de los hogares.

En paralelo, la discusión sobre la medición de la inflación volvió a ganar peso tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec en febrero de 2026 y la decisión oficial de postergar cambios en la metodología del IPC. Distintos reportes periodísticos señalaron que la salida estuvo vinculada a diferencias internas por la actualización de la canasta de consumo.
El panorama económico que describe el informe no se limita a los grandes centros urbanos. También interpela a ciudades y comunidades del interior, donde el impacto de la inflación, el deterioro del salario y el endeudamiento familiar se siente cada vez con más fuerza en la vida cotidiana.






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