EL ECO DEL SILENCIO OFICIAL EN LA FIESTA PATRONAL

EL ECO DEL SILENCIO OFICIAL EN LA FIESTA PATRONAL

Cada 16 de agosto, San Roque se convierte en el epicentro de la fe correntina. Los sanroqueños, hijos del mismo suelo y herederos de una tradición que nunca se apaga, se congregan en torno a su Santo Patrono para agradecer, pedir y renovar el compromiso de seguir caminando bajo su protección.

La misa central, como cada año, estaba destinada a recibir a las autoridades provinciales. Sin embargo, este 2025 dejó una postal distinta; la ausencia total de representantes del gobierno Provincial. Y fue allí donde la voz del padre Rubén Barrios, rector de la parroquia, rompió el silencio con una pregunta tan sencilla como profunda:

“¿San Roque está dentro de la provincia de Corrientes?”

El interrogante resonó como una denuncia, como un grito que nace de la indignación. Porque detrás de las palabras no solo se escondía la ironía, sino también el reclamo justo de un pueblo que firmó un petitorio para exigir respuestas sobre la paralización de las obras en el Museo de Artes Sacro y Antigüedades Correntinas. Un espacio cultural que hoy permanece cerrado, símbolo de la desidia y del olvido, por parte de las autoridades provinciales.

La tensión se trasladó a la tarde, durante la misa de los peregrinos (clausura). Allí, ante la multitud que colmaba la celebración, el padre Rubén Barrios comprometió al arzobispo de Corrientes, Monseñor José Adolfo Larregain, a llevar personalmente ese petitorio ante las autoridades provinciales. El gesto fue recibido con un aplauso cerrado, un aplauso que no solo apoyaba al sacerdote, sino que expresaba la necesidad urgente de ser escuchados.

San Roque habló a través de su comunidad. Y el eco de esa voz no puede ser silenciado por la indiferencia. Un pueblo que espera respuestas, un pueblo que protege su historia y su patrimonio, un pueblo que se siente olvidado por el gobierno provincial. La fe se convirtió en reclamo, y la fiesta patronal dejó de ser solo una celebración religiosa para transformarse en un acto de dignidad ciudadana.

Porque San Roque sigue siendo Corrientes. Y Corrientes no puede darle la espalda a su propio corazón.